Asistimos a la desciudadanización del habitante: por disgregación, inaccesibilidad a los servicios, espacios públicos invadidos por intereses privados, la no representación de los intereses del ciudadano en el poder político y su consecuente desinterés en la participación cívica. El desarrollo desfragmentado, la expansión errática, el uso depredador del suelo, la perdida del sentido “macro” de la ciudad; son todos factores que producen segregación en vez de integración en la población.
La planificación urbana es mezclada con la especulación inmobiliaria y de prestación de servicios. El paisaje manifiesta las características de la sociedad que lo ha creado.
“Crear una ciudad no es solamente resolver problemas de tránsito y alojamiento cumpliendo la normativa vigente. Las propuestas de crecimiento urbano deberían pasar más por la intensificación, o por la recuperación y rehabilitación de tejido urbano que ha perdido cohesión social o intensidad.” (1)
Repensar los procesos de urbanización y la participación ciudadana es un recurso clave para reelaborar la ciudad.
El patrimonio es el conjunto de las obras artísticas que documentan las problemáticas y las soluciones que las sociedades presentan. A partir de la noción de esto los artistas actuales tenemos la posibilidad de pensar cual es la posición que queremos representar dentro del patrimonio cultural. Facilitar a la sociedad la posibilidad de participación en la creación de contenido estético para analizar nuestro comportamiento y forma de organización es nuestra inquietud artística.