Creemos en la posibilidad de generar inteligencia colectiva, de implementar el concepto de emergencia para autoorganizarnos: a partir de pequeñas acciones simples micro generar un comportamiento emergente macro de gran complejidad. El Estado centralizado no es capaz de absorver la información necesaria para mantener el buen funcionamiento de la ciudad y dar cuenta de todas las cosas que suceden. Los medios electrónicos ofrecen una buena manera de participación para lograr una autoorganización a partir de pequeños inputs particulares.
La idea de este proyecto surge de la observación de muchas obstaculizaciones en el andar del entramado de nuestras relaciones y nuestra materialidad circundante, de nuestra organicidad.
La sociedad ha llegado a un punto de estabilidad medio insuficiente y actualmente desbordado que termina dando cuenta que está mal organizada, el sistema en que vivimos tiene muchas cosas que entorpecen el buen funcionamiento o que directamente no son funcionales.
Este será un canal de sensibilización y de enunciacón de esas particularidades. Lejos de querer confrontar lo que queremos es marcar y mostrar, dar una guía a los entes que tienen como función ocuparse de resolver esos problemas. Luego si trascendiese y se armase una organización comunitaria hacer posible reclamos legales o cierto tipo de formalización de esas observaciones a través de gente capacitada para efectivizarlas.
El usuario del ambiente es el mejor consejero sobre “que” es lo que anda mal. El que convive con ese entorpecimiento en su entorno que le dificulta su accionar a diario.
Debemos tomar parte en el desarrollo del planeamiento urbano, nadie mejor que nosotros que usamos la ciudad para decir que es lo que debería cambiar para un mejor fluir de nuestros actos y por ende nuestro habitar el espacio en que vivimos.